El diario de roadstories: pensamientos buenos, Malva-dos e inocentes

El diario de roadstories: pensamientos buenos, Malva-dos e inocentes

Los pensamientos son parte del fruto de nuestros deseos, hábitos, el ambiente que nos rodea o como respuesta de algún estimulo en particular. Muchas son las veces que se nos viene un mal pensar cuando hacen algo en nuestra contra, una mala acción, alguien tal vez insulte o ejecute una acción contra esa persona que es importante es nuestra vida o porque simplemente somos personas malas, donde nuestro ser interior se exterioriza a tal grado que se nota de aquí a cientos de kilómetros, nuestra maldad; nos nutre y forma parte de nuestra huella dactilar, pasando por nuestras venas hasta llegar a nuestro cerebro, claro todo esto es ilógico, es al revés en realidad científicamente hablando, pero yo apenas soy un intento de escritor.

En mi caso no puedo dejar de pensar mal cuando cada vez que acudo a la universidad y veo a cierto profesor subir las escaleras con una joven bella, que lo más seguro es su estudiante; pues lo primero que pienso es, no acepto el dinero, o ella no tiene y solo quiso pagar en especies, ¿ustedes me entienden no? Claro, la cuestión tampoco es que yo pueda generalizar que cada vez que eso suceda, voy a pensar que van a rezar juntos, puede que si, efectivamente solo quiere tener una simple consulta. Lo que sucede es que en su mayoría, la maldad se viste de picardía, y las hormonas, aun sin poder verlas, también se pueden detectar a simple vista; y que te puedo decir, cada vez que da el 5to escalón ya sus manos están jugueteando. Pero ojo, esto no es verdad, esto no sucede en ningún sitio, no quiero meterme en lio alguno, mis dedos solo están respondiendo al malvado pensar que tengo en este mismo instante.

Por cierto les cuento algo que se me acaba de venir a la mente. Era alrededor de las 6:30 am y yo estaba en la universidad, a esa hora habían unos cuantos estudiantes contados con las manos; bueno yo estaba revisando mis redes sociales en mi móvil, cuando de pronto veo que en la esquina del modulo donde estaba llega un profesor, lo primero que se notaba a lejana vista, era que no se dio una ducha de agua fría, o la novia le estaba enviando fotografías xxx porque penosamente y exageradamente se le marcaba su entrepierna, a mí, me dio vergüenza ajena, era muy notorio, solo un ciego no podría verlo y menos cuando usaba un pantalón de vestir pegado, ese no era su día estético definitivamente. Yo pues me quede pasmado de la risa internamente pero hice caso omiso, y como ya ven antes lo primero que pensé, fue algo inocente al instante, tal vez no se ducho y salió corriendo de su cama porque se le hacía tarde, o su novia le estaba calentando la oreja los ojos. Bueno pues resulta ser que mi pensamiento inocente y voluntario no fue el correcto, pues, su celular emitió un sonido tan particularmente peculiar, que me hizo reír de inmediato, se trataba del sonido que hace la aplicación grindr cuando recibes un mensaje. Inmediatamente él se alarmo y me miro, yo seguí riendo pero del supuesto chiste que estaba leyendo en mi celular.

Bueno lo anterior fue un pensamiento chistoso e inocente que no podía controlar, y pudieron notar que en ese momento la inocencia de ese pensar se disfrazo de risas. Ahora bien en estos días estuve recordando mis idas al centro comercial junto a mi mejor amigo, que por cierto tengo tiempo que no sé lo que es compartir con él más allá de un simple mensaje de texto.

Bueno la cuestión ahora es que estuvimos hablando de nuestro problemas actuales, que si el trabajo, la falta de dinero, un poco de política que nunca puede faltar, la salud y el que nos sentimos vírgenes de nuevo porque no hemos tenido ni tiempo para salir con una persona, virgen del amor, no piensen mal. Bueno, en el transcurso de la conversación se nos acerca un niño vendiendo lápices en efectivo cosa que no hay, era casi imposible comprarle, entonces inmediatamente nos negamos porque no teníamos dinero efectivo, el niño no insistió y se aparto a seguir vendiendo. En eso sale la conversación de las indígenas que se las pasa pidiendo dinero para llevárselo a sus maridos, es lo que dicen por allí cosa que no me consta porque no lo he visto con mis ojos. Bueno de pronto terminó la conversación y llego la pizza, ambos nos miramos las caras, sonreímos porque estábamos teniendo el mismo buen pensamiento, el más hermoso de todos, el humanitario.

Este pensamiento se vistió de trozos de pizza, tan pronto como pudimos llamamos al par de niños que estaban vendiendo lápices, hicimos un trato con ellos y nos vendieron dos lápices por un trozo de pizza c/u. Ese día nuestro pensamiento más que disfrazarse de algo, se convirtió en una hermosa Malva, flor que les deje en la fotografía inicial de esta segunda entrega de mi diario.

Intentemos que los pensamientos florezcan y se hagan presente en nuestra vida bajo nuestras acciones, no permitamos que el mal pensar se convierta en ese agregado(s) de esta maravillosa Malva.

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