Relato: Nunca imagine encontrar el amor en ti.

Relato: Nunca imagine encontrar el amor en ti.

Una gota de sudor corriendo por mi frente, mi corazón latiendo tan rápido y fuerte que puedo sentirlo en cada parte de mi cuerpo, como si literalmente estuviese roto y esparcido todos sus pedacitos en mi interior; mis manos frías y temblorosas y en mi mente repitiendo una y otra vez alguna torpe frase que leí en una novela, mientras caminaba en dirección hacia ti.

Estabas de espalda y me quedé idiotizado mirando tu larga y suave cabellera, y por instante sentí envidia de la brisa que tenía toda la libertad de jugar con ella, logrando hacer que se moviera sutilmente por encima de tu hombro; un cabello travieso se cuela en tu rostro, tu simplemente lo quitas, pero sin querer volteas y me miras, me sonríes logrando que todo mi plan para confesarte lo que siento por ti se derrumbe tan rápido y fácil  como una casa de naipes.

— Hola Christopher —  mencionaste de forma dulce y tierna.

— ¿Es conmigo? —  te pregunto con voz temblorosa y un poco ansioso.

— Pues creo que eres el único Christopher aquí, ¿o no? — señalas pareciendo estar un poco distraída, yo de manera tosca afirmo con el rostro.

— Te siento nervioso— insinúas.

— Es que eres linda ¡perdón! es linda la tarde — digo resultando estar más nervioso de lo que parece.

De pronto se escucha una voz, que me sobresalta aún más.

— ¡Isabela! Ven, despídete de tu amigo que debemos irnos.

— ¡Esta bien mamá! Adiós Christopher, nos vemos mañana en la clase de matemática— dices alejándote.

— Allí estaré — susurro al alejarte como siempre.

Al seguirla con la mirada hasta subirse al auto, escucho a alguien que se me acerca y siento como coloca su mano sobre mi espalda.

— Déjame adivinar ¿otro intento fallido con Isabela, es por eso tu cara? pregunta mi amiga.

— Hola Caroline ,sí ¿otro y qué?— contesto un poco inquieto.  No pude ni hablarle bien, es que Isabela me descontrola

— ¿No te ha pasado que esa persona que tanto te gusta tiene el poder de dejarte sin palabras con solo mirarte?.

— ¿A mí?  Pues no me ha pasado — responde ella un poco incomoda.

— Ojala nunca te pase­ — le comento

—Vamos por allí a beber algo que tengo mucha sed y esta vez pago yo — dice ella tomándome de la mano.

—Me gusta la idea, por eso te  quiero tanto amiga— exclamo dejándome llevar.

Mientras caminamos, noto que Carol esta un poco extraña, no es muy común que ella esté sin molestarme por cualquier cosa o dándome golpes, pero bueno, debe ser cosas de mujeres, están así por 5 días cada mes. Yo no  sabía la razon, hasta que la profesora de biología lo hizo de manera muy explícita al explicarnos la naturaleza humana.

Carol nunca dice nada de eso, pues siempre terminamos peleando, porque ella  hace cosas que no debe durante esos días;  igual la quiero ya que nos criamos juntos se puede decir, somos contemporáneos, la diferencia de edad es de 10 días. Lo lamentable de su nacimiento es que su madre murió sin que ella  pudiera conocerla, su padre dice que fue un parto difícil y tuvieron que elegir entre ella y su madre. Desde niño la considero mi mejor amiga y forma parte de mi vida.

Esa tarde al llegar a casa, pensé en lo que me dijo Carol sobre Isabela, y tiene razón, si no puedo hablarle es mejor que le escriba una carta, pero no se me ocurre nada debería decirle a ella que lo haga por mí, pues cuando me explicaba como hacerla me tomó como ejemplo y por lo visto a ella le va muy bien eso de hacer declaraciones. No me acuerdo mucho de lo que me dijo pero eran buenas ideas; mejor la escribo yo  para entregársela mañana después de la clase de matemáticas.

Después de una larga noche logré hacer un pequeño escrito para dárselo, pero realmente no se como describir esta sensación, es miedo con ansiedad, nervios e impaciencia, no creo que se pueda comparar con otras situaciones. Si  soy sincero, el simple hecho de saber que tengo en mis manos la carta de mi vida, hace que quiera devolverme a casa, aunque ya llevo medio camino recorrido en dirección al liceo, pues me aterra su reacción

¿y si se burla de mí?

Aunque no la creo capaz,  siempre cabe la posibilidad de que algo malo suceda. Aun con todas las condiciones adversa, creo que estoy preparado para entregarle mi confesión; todo eso que no me atrevo a expresar frente a ella, pude plasmarlo en algunos versos, que según logro deducir, detallan lo hermosa que es y definen cada uno de esos aspecto de su personalidad que tanto me encantan.

De su parte queda como me vera después de esto, tal vez siga siendo indiferente para ella o quizás ahora si me tome en cuenta, en realidad no se que pasará, lo que si estoy seguro es que las cosas cambiaran desde hoy en adelante, y muy pronto; pues estoy llegando a la institución donde estudiamos cientos de alumnos, pero para mi es como si estuviésemos solo ella y yo entre tanta gente.

Al llegar a la clase de matemática, donde quedamos de encontrarnos ayer por la tarde, noto que el ambiente esta extraño, veo personas llorando muy desconsoladas, así que la busqué un poco nervioso, al no verla resaltar entre todos como siempre, me angustie. Nadie me dice lo que pasa, ni Andrea la chica con la que siempre estabas, solo me dijo —  ¿Que, no te enteraste?.

De pronto vi entrar al aula al director, se paro detrás del escritorio, se quitó los anteojos con una lentitud exasperante y luego suspiro; después escuché como dijo la frase que nunca en mi vida hubiese querido escuchar — me acaban de confirmar, Isabela ha muerto— expresó un tanto afectado.

Al escucharlo quedé aturdido, simplemente me invadió un profundo silencio, mientras se me hacia un nudo en la garganta.

— ¿Cómo, cuándo?­—  fue todo lo que puede decir con la esperanza de que todo fuese una mentira.

—Ayer, al dirigirse a su hogar, tuvieron un accidente ella y su madre en el auto— dijo el director haciéndome entender con su mirada y su tono de voz que era algo real; pero yo sencillamente me rehusé a creer lo sucedido pues me pareció totalmente impensable que de forma tan repentina ocurriera un suceso así, tenia tantas expectativas para ese día y todo se desvaneció para siempre.

Era como un mal sueño del que quieres despertar pero no encontraba la manera de hacerlo, después ocurrió un paréntesis entre toda esta situación; la piel se me erizó cuando Caroline me abrazó, me pareció extraño que en una situación como la que estaba pasando me sintiera tan protegido entre sus brazos, al mismo tiempo que me susurraba al oído — lo siento — hizo que me olvidara de la gente a mi alrededor; aunque no impidió que mis ojos expresaran mi emoción para nada agradable; una lagrima detrás de la otra rodaban por mi mejilla para terminar reposándome en su hombro.

Esa mañana, no hubo risas, no cantaron las aves, ni llegó su madre en el auto azul con vidrios oscuro a traerla a clase, puntual como siempre. De regreso a casa, pasé por el parque que está cerca, a donde solía venir los fines de semana y yo la miraba desde mi cuarto, me gustaba imaginar que estabas allí para verme de lejos aunque realmente fueron muy pocas las ocasiones que ella volteaba en dirección a mi casa, pero para mí eso era suficiente para alimentar mis esperanza.

Fue un momento muy difícil para mí, realmente no me lo esperaba; y aunque ya han pasado algunos años todavía me duele al recordarla. Ocurrieron muchas cosas con el transcurrir del tiempo y una de las más significativa fue el gran apoyo que recibí de Carol, ella me ayudó de manera incondicional, hasta el punto de conquistar mi amor.

Ella se convirtió en mi compañera de vida, mi confidente, mi gran apoyo y en la madre de mi hermosa hija. Haciéndome comprender que mi verdadero amor siempre estuvo cerca de mí,  lo encontré donde menos yo me lo imagine.

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