Un amor sobre el cielo y la tierra Part III Final.

Un amor sobre el cielo y la tierra Part III Final.

Fuente de la imagen editada

 

Jefferson producía en mi un frenesí insaciable, se apoderaba de mis más íntimos pensamientos, se convirtió en aquello que aliviaba mi sed de pasión y de sentirme querida por un hombre; cada vez que estaba con él no podía perder ni un segundo de mirarle aunque sea de reojo, a veces por mi mente se cruzaba el pensamiento tonto de sentirme intimidada, de no ser aquella mujer que él merecía, y que yo estaba por debajo de sus estándares por no tener una misma posición económica como la de él. Pero, muchas veces estos pensamientos se volvieron contrarrestados al ser participe y testigo de sus atenciones humildes para conmigo, la sencillez con la forma en que se expresaba delante de mí, el cómo me trataba me hacía sentir que realmente era especial, más que cualquier otra mujer que se haya cruzado por su vida.

Poco tiempo después me acostumbre a la idea y el hecho de despertar a su lado, podía sentir en las mañanas sus caricias, pero yo siempre me hacia la dormida para seguir disfrutando como me admiraba en silencio, me encantaba sentir lo cálido de sus dedos pasar por mi mejilla, y la suave caricia de su mano pasar desde mi hombro hasta mi antebrazo, era realmente acogedor. Las veces que despertaba él estaba allí a mi lado sonriendo con una mano sirviendo de soporte para su cabeza y la otra pasaba por mi rostro quitando cual cabello se atravesaba por sus dedos.

Tuvimos la costumbre de despertar de ese modo, muchas otras veces él me despertaba con el desayuno en cama, claro no era preparado por sus manos, pero la atención y sus intenciones despertaban en mí un deseo de amarlo más allá de tan solo quererlo y desearlo inmensamente. Y así fue, de ese modo con el tiempo mis sentimientos fueron encajando con cada momento que pasaba con él, estaba completamente enamorada y de cierto modo sabia que Jefferson también lo estaba de mí.

— Se que muchas veces te he pedido esto, pero quiero que consideres dejar de trabajar en la aerolínea y venir a trabajar si quieres conmigo— me menciona Jefferson de camino al aeropuerto. No me gustaba la idea de dejar de trabajar para terminar sola dentro de una casa a la espera de él, pero esta vez lo iba a pensar detenidamente ya que tenia la opción de seguir trabajando pero estando cerca de él, no era mala idea.

— Esta bien lo pensare— le respondo sonriéndole para luego darle un beso en la mejilla. El auto se detuvo en la entrada del aeropuerto, yo me despedí de él mientras varias de mis amigas le saludaban aun cuando la puerta de mi puesto estaba abierta.

—Adiós señor Jefferson— le dicen mis amigas casi que al unísono, yo sonreí apenada y él disfrutaba de verme así, sabía que sentía pena cada vez que sucedía tal escena. Nuevamente me despido de él enviándole un beso al aire y cerré la puerta del auto.

Mis amigas y yo nos dirigíamos al cuarto de las aeromozas donde nos alistábamos antes de emprender un viaje; de pronto escucho a alguien gritar desesperadamente, me alerte pensando que podría tratarse tal vez de alguien armado, o alguno de esos grupos extremistas haciendo de las suyas para llamar la atención.

—Chicas ¿escucharon eso? — les pregunto mientras me detengo.

—No Emma— responde una de las chicas que aun estaba a mi lado. Me pareció totalmente extraño que ninguna lo escuchara, podía jurar que se escucho claramente una mujer gritando auxilio.

Faltaba pocos minutos para que el primer vuelo tomara rumbo, pero la curiosidad no me dejo tranquila, les dije a las chicas que regresaba en un minuto, que iría al baño para aprovechar de investigar de que se trataba. Efectivamente cuando me dirijo al pasillo central donde había un centenar de personas comprando sus boletos y haciendo las inspección de sus maletas y pertenencias, de lejos observo a una mujer agachada en el medio de la gente llorar y gritar, no podía comprender como las personas pasaban a su lado sin si quiera mirarla, era como si para ellos no estuviese ella allí.

— ¿Señora se encuentra usted bien? — me acerco a ella agachándome para verificar que estuviese bien. De pronto ella sube el rostro, se trataba de una mujer joven pero un tanto demacrada de tanto llorar, tenía el rostro cubierto de lágrimas y rímel chorreado.

—Todos morimos esa noche, todos están muertos — menciona repetidas veces la señora sosteniéndome de mis brazos, podía sentir el terror que tenia y la desesperación. No podía comprender a que se refería ella, pero su desesperación me impedía poder entender, así que le ayude a levantarse y buscamos un sitio donde sentarnos. Cuando por fin tuve una oportunidad de que se calmara, pude preguntarle algunas cosas sobre ella para saber cómo colaborarle. Pero ella solo me respondió con algo que llamo mi atención

— Esa noche en el vuelo 79 todos morimos — me dice al oído, dibujándose en su rostro una cara de pánico, como si alguien la estuviese buscando; ella miraba por encima de mi hombro, yo gire la cabeza para ver de qué se trataba, pero no había nadie, nuevamente me incorpore pero ella de pronto había desaparecido.

— ¿Qué haces aquí? Ya es hora de abordar — alguien me toca al hombro cosa que me hizo estremecer del susto; se trataba de una de mis compañeras.

— Si claro, vamos.

Por nada del mundo pude dar con la razón de tal situación, y no tenia los medios ni el tiempo para investigar más sobre lo sucedido; me esperaba una larga jornada de viaje.

Todo transcurrió tranquilamente, las horas habían pasado rápido, fueron muy pocos los pasajeros que solicitaron alguna ayuda durante el viaje. Aproveche un momento para enviar un mensaje de texto a Jefferson avisando que ya habíamos llegado al otro país con bien y que pronto iríamos en regreso. Intente muchas veces llamar a mi madre pero nunca me respondió, me pareció extraño pues siempre estaba al pendiente de mis llamadas. Tenía ya varios meses que no podía contactarme con ella, alguna fueron por descuido y otras porque simplemente no me contestaba, todo esto desde que conocí a Jefferson.

— Pasajeros del vuelo hacia la isla, pueden ir checando sus maletas para el próximo vuelo a salir — suena el megáfono del aeropuerto. Tuve que dejar de insistir en llamar a mi familia para prepararme. El vuelo de regreso fue extenuante, hubo mucha turbulencia, pero gracias a Dios pudimos aterrizar luego de varias horas en la isla. Todas esperamos a que los pasajeros desabordaran, mientras inspeccionábamos que nada se hubiese quedado en los maleteros superiores, pude observar que uno de ellos tenía algo adentro, una carpeta negra identificada con el logo de la aerolínea, supuse que era un error o que alguna de mis colegas o el piloto lo hubiese olvidado allí, por lo que lo tome para devolver.

Jefferson estaba afuera de la cabina que conecta al avión esperándome, fue una sorpresa grata para mi, tan sorprendida y alagada quede que se me paso dejar la carpeta y me lo lleve en mi bolso. Estuvimos hablando sobre la posibilidad de ir el fin de semana a la cabaña vieja de sus padres a lo cual yo acepte inmediatamente. Estuvimos riendo como siempre, y de momento se hacia un silencio de esos que me provocaba besarlo a lo cual hice muchas veces pero recibí un regaño de él con la excusa de que podíamos tener un accidente.

Al llegar al hotel de momento que él se dispuso a abrir la puerta de mi lado, sucedió algo extraño, vi a Jefferson correr de inmediato tras una persona que no pude divisar, intente muchas veces detenerlo con mis gritos pero fue imposible, estaba preocupada por él, pero no lo pude perseguir, no podía ni moverme, sentía que las piernas me temblaban y el cuerpo no me respondía, así que solo quede inmutada allí. A los minutos veo que regresa con una cara pálida, no sabía si preguntarle por lo sucedido, pues lo vi tan mal que no quise instigarlo con preguntas, así que solo lo ayude a caminar hasta la habitación, y ambos nos quedamos dormidos.

Pasaron varios días y Jefferson no me dijo palabra alguna sobre lo sucedido ni yo le pregunte. Llego ese fin de semana y nos fuimos de viaje para la cabaña, al llegar pude apreciar lo cálido del lugar, una hermosa casa de madera con una hermosa pradera, los muebles y todo en su gran mayoría era de madera, bien cuidada aunque con algo de polvo. Le pedí a Jefferson que fuese por algunas frutas para la cena, y yo aproveche de tomar un plomero y desempolvar un poco. Cuando fui a limpiar la mesa pude notar que había dejado el bolso encima de la misma, me dispuse a quitarla de allí, pero tan pronto lo agarre pude ver de reojo aquella carpeta negra que nunca entregue.

—No puede ser, se me olvido entregar esto— exclamo un tanto avergonzada.

La curiosidad de pronto me invadió, no era normal encontrar cosas allí guardadas de la aerolínea, estuve revisando y habían varios documentos sobre vuelos pasados, entre eso varios papeles se me cayeron al suelo por lo que me agache a recoger.

Listado de víctimas del vuelo 79

— ¿Qué es esto? ¿Por qué esta esto aquí? — me pregunto al momento que llama mi atención una de las hojas la cual parecía ser una lista de fallecidos; inmediatamente recordé a aquella señora, por lo que mi corazón empezó a latir mil por mil. Mientras leía los nombres de los pasajeros pude notar que el nombre de Jefferson estaba allí, no podía creerlo debía ser un error. Pero mi corazón y mi cuerpo se llenaron de pánico al ver mi nombre plasmado allí casi al final de página.

—Esto tiene que ser una broma— menciono un poco molesta, intente llamar a la aerolínea pero nadie me contestaba, lo mismo intente con Jefferson pero tampoco, me salía la contestadora. Tenía una mezcla de terror con frustración, por lo que tome mi computador y subí a la habitación a conectarme para buscar información en el internet.

Al colocar la palabra vuelo 79 me salía varios artículos relacionado con un accidente aéreo por un falla en las turbinas; mis manos empezaron a temblar cuando varias de ellas hacían relación al famoso millonario que murió en dicho vuelo. Al abrir los enlaces, lo primero que pude notar fue el nombre de Jefferson en cada uno de ellas, mi cabeza de la presión empezó a dolerme, sentí un dolor punzante atravesar mi cráneo, me tire al suelo del dolor, de momentos muchas imágenes empezaron a pasar por mi cabeza y a la vez empecé a llorar; lo recordé todo de momento.

Esa noche, la primera vez que lo conocí, en el vuelo 79 él se quejo de una luz brillante que provenía de la parte exterior del avión, fui yo la primera en darse cuenta que se trataba de un incendio, una de las turbinas había fallado, y tras ella otras dos más. Fue un total caos, las personas gritaban desesperadas, todos nos llenamos de terror, yo pensé en mi familia, en que ya no las volvería a ver, en que tenía muchas cosas aun por hacer, que no había conocido aun el hombre de mi vida, todo sentir de ausencia me invadió en ese momento, pero una persona, él, Jefferson me sostuvo de la mano y me pidió sentarme al lado de él, yo no podía ni respirar ni reaccionar de otra manera sino la de hacerle caso.

—Tranquila todo estará bien, agachemos la cabeza— me dice aquel hombre desconocido, para ese momento. No sabía porque pero le hice caso y aun así mis nervios y miedo se notaban a flor de piel por mi respirar acelerado casi hiperventilando.

—Mírame a los ojos— me dice mientras me toma del rostro con su mano derecha y con la izquierda toma mi mano; mientras el ambiente era un total caos, yo me sumergí en su mirada sincera, sus ojos brillaban y a pesar de tal situación él estaba sereno, cosa que me invadió a mí una tranquilidad inexplicable.

—¿Cómo te llamas? — pregunta él.

—Em… mi nombre es Emma— le respondí titubeando

—Emma al salir de aquí, te invitare un café, así que vamos a estar bien — me dice sonriendo, cosa que me hizo sonreír a mi también y era ilógico hacerlo ante tal situación, pero si moría, de cierto modo me sentiría aliviada al hacerlo al lado de él.

— ¿Tu nombre es? — le pregunto y sus labios pronunciaron su nombre en un silencio repentino donde un estallido acabo con los recuerdos.

Volví a la normalidad luego de recordarlo todo, estaba inconsolablemente triste, no podía creer lo que estaba sucediendo, nunca me imagine haber podido olvidar tal escena, pude comprender porque nunca pude saber de mi madre, todos los pasajeros que abordamos esa noche el avión, todos estábamos muertos, incluyendo a ese hombre, a Jefferson.

De pronto escucho gritos y supe que era él pero los nervios aun invadían mi cuerpo y no podía reaccionar, estaba en estado de shock. Lo vi por la puerta subir desesperado y se me acerco. De mi boca salieron unas pequeñas líneas, él tenía que saber toda la verdad. Así que baje como pude hacia la pradera y le pedí que me acompañara; estando allí le conté todo.

Su reacción fue lo menos que me esperaba, él simplemente me abrazo y me dijo que lo sabía todo, a lo que yo reaccione llorando desconsolada.

Esa noche en aquel vuelo dos personas pudieron enamorarse a primera vista, era tal su conexión que después de la muerte, aun seguían con la idea ficticia de poder realizar una vida juntos, tal vez no del todo cierto, pero ambos sentían que todo fue realidad.

Un amor sobre el cielo y la tierra.

Fin.

 

Saga Emma

Un amor sobre el cielo y la tierra Part II. (Versión Emma +18)
Un amor sobre el cielo y la tierra Part I. (Versión Emma)

 

Saga Jefferson

Un amor sobre el cielo y la tierra parte III
Un amor sobre el cielo y la tierra parte II (+18)
Un amor sobre el cielo y la tierra (Parte I)

Agradecimientos especiales

Debo agradecer con toda la sinceridad del mundo a @nelyp, siendo ella la imagen protagonista de mi trilogía, en ella me he inspirado a realizar pequeñas historias como estas, llenas de ficción y un tanto de realidad. Para mi hoy ha sido gratificante poder culminar esta trilogía en sus dos sagas.

 

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